lunes, 24 de septiembre de 2007

Edgard Allan Poe



Los extraños efectos de la luz me obligaron a examinar
individualmente las caras de la gente y, aunque la rapidez
con que aquel mundo pasaba delante de la ventana me impedía
lanzar más que una ojeada a cada rostro, me pareció que,
en mi singular disposición de ánimo, era capaz de leer
la historia de muchos años en el breve intervalo de una mirada.

Edgar Allan Poe, El hombre de la multitud

4 comentarios:

Karla Verde dijo...

aplaudo la idea de este blog! Poe, Baudelaire y Bukowski son también tres de los autores que más he disfrutado, y pocas cosas dan más alegría que escuchar a otros hablar de las cosas que uno ama.

por aca te sigo visitando :)

saludos!

Rouge dijo...

Me gusta su blog, creo que usted va a hablar a coro de los grandes escritores de la literatura universal

nancicomansi dijo...

¡Bendito Poe! bendita su disposición innata a percibir claramente lo que los demás ni imaginamos...
Y Su melancolía es tan aristrocrática que le redime de cualquier penuria material...fué el "principe de la ultratumba"...

El callejón de los negros dijo...

Poe es uno de mis pilares. Es uno de los grandes. Todo por Anabel Lee.

Saludos
Antonio